ALBADAS Y RONDALLAS
Las albadas y las rondas siguen formando parte de nuestra memoria colectiva. Son canciones que han acompañado generaciones enteras y que todavía hoy continúan reuniéndonos, emocionándonos y recordándonos quiénes somos. Porque en cada copla y en cada voz compartida permanece viva una forma de entender la celebración, la comunidad y la tradición.
Un año más repetiremos las estrofas que narran las vidas de nuestros patronos y tras ello, iniciaremos una ronda jotera acompañados por miembros del Cachirulo Encarna Pastor para recordar aquellas con las que nuestros antecesores llenaban las calles de El Pobo.
El viernes, las calles volverán a llenarse de jotas, de encuentros y de canciones al aire libre, convirtiendo de nuevo esta música en una seña de identidad compartida. Una invitación abierta tanto a quienes mantienen viva esta tradición como a quienes quieran acercarse a escucharla y disfrutarla.
Asociación Aragonesa Cachirulo Encarna Pastor de Teruel
Detrás de este encuentro de Rondallas está la labor de la Asociación Aragonesa Cachirulo Encarna Pastor de Teruel, nacida oficialmente en febrero de 2020 a partir de un grupo de amigos y amigas joteras que durante años se reunían para compartir almuerzos y rondas alrededor de la jota. Aunque la pandemia retrasó sus primeros pasos como asociación, continuaron impulsando encuentros, participando en celebraciones junto a otros cachirulos de Aragón, Valencia y Cataluña y organizando rondas por distintas localidades de la provincia.
Desde entonces, la asociación trabaja para difundir el folclore, las tradiciones y las costumbres aragonesas, manteniendo viva una expresión cultural profundamente ligada al territorio. Entre sus objetivos se encuentra también recuperar iniciativas como el Festival de Jota de la Feria del Jamón, un espacio que durante años reunió a grandes figuras de la jota aragonesa.
Su actividad más reciente ha sido el segundo Encuentro del Cachirulo Encarna Pastor, celebrado en Teruel con la participación de agrupaciones hermanadas y numerosos profesionales del canto, el baile y la rondalla, en una jornada marcada por la convivencia y la celebración compartida de la cultura popular.
Porque, aunque sean pocos quienes la sostienen, la jota sigue viva mientras haya voces dispuestas a cantarla y personas que continúen reuniéndose alrededor de ella.
